Respirar con el diafragma. Beneficios de la respiración abdominal o diafragmática para la voz. Cómo acostumbrarse a respirar con el diafragma.

Beneficios de la respiración abdominal o diafragmática para la voz. Cómo acostumbrarse a respirar con el diafragma.

Respirar con el diafragma es imprescindible para dominar la voz. Los beneficios que se obtienen al usar la respiración abdominal o diafragmática en el uso de la voz son espectaculares. Acostumbrarse a respirar con el diafragma te permitirá, además de incrementar tu capacidad respiratoria, aumentar tu fuerza vocal. 

Crearás un sonido de voz constante, apoyado en la exhalación de aire controlada, y alcanzarás un mejor volumen de voz con el que se te oirá más claramente.

Respiración abdominal ¿Cómo se hace?

Si deseas en alcanzar una técnica vocal es imprescindible dominar la respiración con el diafragma.

Ejercicios para respirar con el diafragma

Aspira lentamente por la nariz y con el aire empuja los músculos del abdomen inflándolo. Utiliza la cavidad abdominal, es un fuelle que moverás a tu antojo una vez domines la técnica. Después, lentamente, suelta el aire como si soplaras suavemente sin querer apagar la llama de una vela. Al exhalar, tu estómago se irá desinflando.

La exhalación ha de ser controlada, generando presión abdominal para aplicar el efecto fuelle con el diafragma.

Una vez que el abdomen está en plano, genera presión para contraerlo, meterlo hacia adentro con firmeza.

Técnica de respiración diafragmática

Túmbate boca arriba en la cama o en el sofá y coloca un libro sobre tu abdomen. Aspira –hinchándolo- para que el libro se eleve. Hazlo lenta y profundamente. Inhala todo el aire que puedas, llenando tu estómago. Exhala todo el aire que te sea posible, hundiendo tu abdomen lo más abajo que puedas. Visualiza cómo el libro sube y baja, en la inhalación y exhalación. Concéntrate en el movimiento del diafragma.

Prueba a hacerlo de esta manera

Inhala de manera continua durante 4/6 segundos.

Retén el aire durante otros 4/6 segundos variando la presión interna.

Exhala durante 4/6 segundos.

En la inhalación, la retención, y la exhalación; el diafragma ha de estar en movimiento. Prueba el «fuelle» que es tu diafragma para ayudarte de la presión necesaria que te permita sacar «tiro de voz».

Medir la respiración abdominal con tonos de voz

Durante estos ejercicios, puedes medir tu tiro de voz con la emisión de tonos. En posición de pie, con espalda y cuello relajados, concéntrate en el movimiento del diafragma. Piensa en que cuando el abdomen se expande, el diafragma se curva hacia abajo como un arco- , y en la contracción, el diafragma se curva a la inversa, hacia arriba.

Relaja tu postura, concéntrate y calienta tu voz por medio de la emisión de tonos continuos de voz y aire.

Así vamos agilizando el uso del diafragma en la respiración.

Si controlas tu respiración diafragmática conseguirás aumentar capacidad respiratoria y amplificarás tu potencia vocal.

Beneficios para la voz de la respiración abdominal o diafragmática

Son muchos los beneficios que se obtienen al respirar abdominalmente, con apoyo en diafragma. Fíjate que hay doctrinas como el yoga y la meditación, en las que la respiración abdominal o diafragmática es la base. Así que, partiendo de esa premisa, lo ideal es que te plantees seriamente que respirar con el diafragma es tu mejor aliado.

La voz y la respiración diafragmática

El diafragma es esencial para la respiración, tanto inspiración como espiración.  Por ello, la voz se verá muy beneficiada con esta tipo de respiración.

Cuando contraemos y aplanamos transversalmente el diámetro vertical de la caja torácica, conseguimos mayor presión intraabdominal.

La elasticidad del diafragma, ayudado por el movimiento consciente en la expansión y contracción, permite que la presión subglótica aumente. Con ello alcanzaremos mayor potencia sonora en la voz. Ten en cuenta que la exhalación ha de ser activa y controlada, para que el flujo de aire que sube hasta las cuerdas vocales sea constante y firme.

El apoyo muscular, desde el abdomen y diafragma, será nuestra mejor arma para alcanzar estabilidad y potencia de voz.

Acostumbrarse a respirar con el diafragma

Por ello es fundamental que realices los ejercicios de respiración abdominal, para que tomes consciencia de cómo te apoyas en el diafragma cuando respiras abdominalmente.

Esta respiración está indicada, también, para gestionar estrés e incluso episodios de depresión.

Si en un momento determinado tenemos una sensación nerviosa muy patente, es decir que nos notamos inquietos o agobiados, detenerlo todo y entregarse a una serie de respiraciones profundas con el diafragma, nos ayudará a encontrarnos mejor y superar momentos de agitación.

Técnica respiración abdominal para la ansiedad

Una buena técnica de respiración abdominal para controlar momentos de ansiedad, es realizar tres series de respiraciones profundas con inhalación, retención y exhalación controladas.

En posición tumbado, sobre la cama o el sofá, nos pondremos boca arriba con los brazos estirados en paralelo al cuerpo y las palmas de las manos hacia arriba.

Cerramos los ojos, sin hacer presión, y pensamos en algo que nos sugestione positivamente. Visualizamos ese recurso sugestivo y nos entregamos a él.

Percibiendo cómo nuestra respiración es abdominal, el diafragma está en movimiento –tanto en la inhalación como en la exhalación- marcamos una secuencia de aspiración por la nariz, retención consciente y exhalación por la boca.

Respiras, retienes, sueltas el aire

  • Mientras inhalas por la nariz cuenta mentalmente hasta 4.
  • Ahora retén el aire contando 1, 2, 3, 4.
  • Exhala por la boca, lentamente, mientras cuentas hasta 4.
  • Permanece en vacío y cuenta 1, 2, 3, 4.

Durante todo el proceso, has de concentrarte en la sugestión positiva e imaginarla mentalmente, intentando visualizarla.

Realiza tres bloques de tres respiraciones con esta técnica. Si lo haces correctamente, a partir de la séptima respiración comenzarás a notar una gran relajación corporal; comenzando por la musculatura facial y continuando por el resto de tu cuerpo. Cuando alcances la novena respiración, puedes –incluso- entrar en el sueño.

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